16 junio, 2013 - Producto del mes

Frescura garantizada: ¿Tu verdura es feliz?

Al comenzar con este proyecto, después de ver tanta publicidad en los noticieros acerca de lo barato que compra la gente en el mercado central, intenté acercarme a vivir esa experiencia por mi misma.

Después de un acuerdo con la Liga de Amas de Casa, el Mercado puso a disposición los micros que salen de Capital, Avellaneda, Berazategui, Morón y Pilar. Viajé con ellos en uno de los micros. Una voz entre el tumulto informa que Romina (quien les habla) y el resto tendrán dos horas para comprar antes de que el chofer los traiga de vuelta con sus bártulos. “Las mayores diferencias de precios están en las verduras. ¿Sabés hace cuánto que no pagaba con $5 y me daban vuelto?”, me dice la Sra. sentada a mi lado.

Para amateurs, puede resultar abrumador: “Bananitaaaa, venga señora a ver qué linda está la bananitaaaaa”, “Qué le doy, qué le cargo, pruebe esta palta, llévelo mamita, llévelo”, gritan las verduleras.

Y es por esos pasillos donde la diferencia de precios es abismal. Por ejemplo, 2 kilos de manzana cuestan $2,80 mientras que en la verdulería están entre $10 y $16.

Tres atados de espinaca cuestan $3: lo mismo que uno solo en la verdulería. Un kilo de kiwi cuesta $3.99 y en la verdulería, $13. “Me vine desde Ramos Mejía por primera vez. Mirá, me llevo estas tres bolsas de vegetales y gasté $13″, dice Marcela Izzo, empleada de un aserradero. Dos muchachos le insisten “A dónde señora, a dónde” y le llevan las bolsas. Se va chocha, con el bolsillo pelado pero el baúl contento.

Sigo caminando y me invitan a conocer el sector mayorista. Ya en el paseo de compras la calidad de la fruta y verdura es impresionante, pero como dijo mi marido muy sorprendido al ver unos cajones de manzanas que tuve que tocar para darme cuenta de que eran reales, “nunca vi fruta tan contenta como esta!”.

Logicamente, aquí la fruta llega muy temprano a la madrugada, recién salidita del campo, espera uno o dos días en el sector mayorista a ser vendida al mejor postor, todavía está contenta. Su destino es tan incierto como la cantidad de veces que será manoseada.

Quizás termine en el deposito de algún supermercado de cadena, con suerte. Sino la meten en la cámara frigorífica unos meses hasta que convenga venderla. Quizás nadie la quiso llevar y es trasladada al paseo de compras del mismo mercado central o cae en manos de un repartidor: aquellos camioncitos que vemos parados en la puerta de la verdulería de la esquina bajándoles la mercadería.

Te preguntaste cuánto tiempo pasó esa manzana desde que la vi en el sector mayorista hasta que me la vuelvo a encontrar en la esquina de mi casa?

¿Por que no rescatarla en aquel momento donde gozaba rimbombante y su precio era muchiiiisimo menor para meterla en la heladera de mi casa aun feliz?

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